Materiales reciclados para construir carros más sostenibles con el ambiente.

En la industria automotriz, la tendencia hacia la sostenibilidad ha tomado un papel central, llevando a los fabricantes a explorar nuevas formas de diseño y fabricación de vehículos, y en este camino el uso de materiales reciclados se ha convertido en un pilar fundamental.

El diseño y fabricación de automóviles a partir de materiales reciclados implica la selección, transformación y aplicación de componentes previamente utilizados. Desde plásticos reciclados hasta metales reutilizados, los fabricantes buscan maximizar la eficiencia y minimizar la huella ambiental en todas las etapas del proceso.

Actualmente, los fabricantes automotrices están adoptando materiales como aluminio reciclado, plásticos reciclados de alta resistencia y acero reciclado. Estos materiales ofrecen un equilibrio óptimo entre durabilidad, rendimiento y responsabilidad ambiental. Botellas de agua transformadas en paneles interiores, y viejas estructuras metálicas reconfiguradas como piezas clave del chasis son una muestra de la versatilidad de estos materiales.

Desde paneles exteriores hasta componentes internos, la tendencia es incorporar materiales reciclados en diversas partes de los vehículos. Elementos como los asientos, paneles de la carrocería y los componentes del interior ahora aprovechan la funcionalidad que pueden ofrecer los materiales reciclados.

En promedio, los vehículos actuales contienen alrededor del 15 al 20% de materiales reciclados en su estructura. Este porcentaje, aunque variable entre modelos y fabricantes, refleja un compromiso creciente hacia la ecoeficiencia.

La utilización de materiales reciclados no solo reduce la dependencia de recursos no renovables, también disminuye la huella de carbono asociada con la fabricación de vehículos. Además, este enfoque sostenible a menudo resulta en ahorros de costos significativos para los fabricantes, contribuyendo a la viabilidad económica de la producción.

El diseño y fabricación de automóviles a partir de materiales reciclados representa un paso crucial hacia la sostenibilidad en la industria automotriz. Más allá de las estadísticas y porcentajes, es un testimonio del compromiso de la industria hacia un futuro donde la movilidad no solo sea eficiente y segura, sino también respetuosa con el medio ambiente

El pistón, el impulso para mover el carro.

Dentro de todos los componentes que conforman el bloque motor del carro, el trabajo de los pistones es fundamental porque su funcionamiento es el que permite que el poder de la fuerza de la combustión dentro del cilindro se convierta posteriormente en el movimiento que anima las ruedas del automotor y permite su desplazamiento.

Los pistones, explicados de manera sencilla, son objetos metálicos con forma de cilindro que se desplazan hacia arriba y hacia abajo dentro de la cavidad de los cilindros del motor. Su principal función es convertir la energía generada por la combustión del combustible en movimiento lineal, lo que impulsa el giro del cigüeñal y, en última instancia, el giro de las ruedas. Estos componentes están construido con aleaciones de aluminio o aluminio-silicio, esta estructura de construcción le confiere a los pistones dos cualidades que son fundamentales en su funcionamiento: resistencia y ligereza, atributos necesarios para soportar las altas temperaturas y presiones a las que están expuestos en su trabajo al interior de la cámara de combustión.

En su diseño principal el pistón está compuesto por un cuerpo principal y un perno que se conecta a la biela y en su construcción se distinguen tres partes principales: la corona, la falda y los anillos. La corona es la parte superior y está expuesta a altas temperaturas y presiones. La falda es la porción alargada que se desliza en el cilindro. Los anillos se ubican en la corona y ayudan a sellar el espacio entre el pistón y el cilindro.

Los pistones están diseñados para sellar herméticamente el cilindro, permitiendo que el proceso de combustión tenga lugar de manera eficiente. En este proceso, el pistón desciende durante la carrera de admisión, permitiendo que la mezcla de aire y combustible ingrese al cilindro. Luego, durante la carrera de compresión, el pistón se eleva, comprimiendo la mezcla antes de la explosión. Finalmente, durante la carrera de potencia y escape, el pistón desciende nuevamente, expulsando los gases resultantes de la combustión.

A pesar de su robustez, los pistones pueden sufrir daños debido a un mal funcionamiento del motor, como sobrecalentamiento, falta de lubricación adecuada o acumulación de residuos de combustión. Esto puede resultar en deformaciones, desgastes prematuros o incluso fisuras, lo que puede comprometer seriamente el rendimiento del motor. Para evitar estos potenciales problemas es necesario que se mantenga una lubricación adecuada y un control regular de la temperatura del motor como factores claves para prevenir daños en los pistones.

Defectos mas comunes en la aplicacion de pinturas automotrices.

imagen: klipartz.com

Una aplicación deficiente de pintura automotriz puede dar lugar a varios defectos estéticos y funcionales en la superficie del vehículo. Aquí están algunos de los principales defectos posibles que pueden ocurrir durante la aplicación de la pintura:

  1. Arañazos y marcas de lijado: Se producen cuando la superficie no se ha preparado adecuadamente antes de aplicar la pintura, dejando partículas de polvo o suciedad que se incrustan en la capa de pintura.
  2. Desprendimiento o descascaramiento: Ocurre cuando la pintura no se adhiere correctamente a la superficie, lo que puede deberse a una mala preparación de la superficie o una incorrecta aplicación del adhesivo.
  3. Burbujas: Pueden formarse debido a la retención de humedad entre las capas de pintura o por aplicar la pintura en condiciones húmedas o con temperaturas extremas.
  4. Pulverización irregular: Se produce cuando la pintura se aplica de manera desigual, dando lugar a zonas con más o menos pintura, lo que afecta la uniformidad del color y el acabado.
  5. Efecto «piel de naranja»: Se refiere a una superficie que presenta una textura similar a la de la piel de una naranja, lo cual puede ocurrir por una mala técnica de pulverización o una viscosidad incorrecta de la pintura.
  6. Color desigual o falta de coincidencia: Si la mezcla del color no se realiza correctamente, es posible que el tono no coincida con la pintura original del automóvil.
  7. Corrimiento o escurrimiento: Ocurre cuando la pintura fluye excesivamente, dejando líneas visibles o acumulaciones de pintura en ciertas áreas.
  8. Polvo o partículas en la pintura: Si hay partículas de polvo u otros contaminantes en la pintura, estos pueden quedar atrapados en la capa de pintura y dar lugar a imperfecciones visibles.
  9. Puntos de hervor: Se forman pequeñas burbujas o puntos en la pintura debido a la liberación de gases atrapados durante el proceso de secado.
  10. Pintura opaca o descolorida: Puede ocurrir si la pintura no se aplica en la cantidad adecuada o si se ha expuesto a condiciones ambientales adversas.
  11. Defectos en la capa transparente: Si la capa transparente (clear coat) no se aplica correctamente o sufre daños durante el proceso, puede dar lugar a un acabado áspero o con manchas.
  12. Imperfecciones del proceso de pulido: Si el pulido final no se realiza correctamente, pueden quedar remolinos, arañazos o áreas con brillo desigual.

Para evitar estos defectos, es esencial seguir las técnicas adecuadas de preparación de superficies, aplicación de pintura y secado. Los profesionales de la industria automotriz suelen utilizar equipos de alta calidad y seguir protocolos precisos para garantizar una aplicación de pintura óptima y obtener un acabado impecable en la superficie del vehículo.

El sistema de control de estabilidad: Un aliado para la seguridad en la vía.

Cuando se trata de la seguridad vial, hay una serie de tecnologías automotrices que desempeñan un papel crucial en la protección de los conductores y sus pasajeros. Una de estas tecnologías es el sistema de control de estabilidad, una característica clave que ha demostrado ser vital en la prevención de accidentes y la mejora de la seguridad en nuestras carreteras.

Aún en Colombia la implementación de esta tecnología no es obligatoria para los vehículos que se venden por parte de las diferentes marcas, pero cada vez se encuentra más modelos y en diferentes segmentos que lo equipan y se convierte en un factor que los compradores analizan de forma consciente al evaluar los aspectos de seguridad de su futuro carro.

¿Qué es el sistema de control de estabilidad?

El sistema de control de estabilidad, también conocido como ESC por sus siglas en inglés (Electronic Stability Control), es una tecnología diseñada para mejorar la estabilidad y el manejo del vehículo, especialmente en situaciones de emergencia. Su principal objetivo es evitar que el vehículo patine o derrape, permitiendo al conductor mantener un mayor control sobre el automóvil, incluso en condiciones adversas.

Para cumplir con su función y ofrecer una respuesta oportuna y efectiva, el sistema de control de estabilidad utiliza una combinación de sensores, actuadores y una unidad de control electrónica para monitorear constantemente la dirección del vehículo, la velocidad de cada rueda, el ángulo de giro del volante y otros parámetros de marcha importantes. Si el sistema detecta que el vehículo está perdiendo tracción o está a punto de perder el control, intervendrá automáticamente para corregir la situación.

En esta intervención el Sistema de Control de Estabilidad puede aplicar los frenos individualmente en cada rueda y ajustar la distribución de la potencia del motor para contrarrestar el deslizamiento o el derrape. Además, en algunos casos, puede reducir la potencia del motor para ayudar a estabilizar el vehículo. Estas acciones rápidas y precisas ayudan a evitar que el automóvil se salga de control y reduce el riesgo de accidentes.

Importancia para la seguridad vial:

El sistema de control de estabilidad es de vital importancia para la seguridad vial, ya que ayuda a prevenir accidentes causados por pérdida de control del vehículo.. Este sistema es particularmente útil en situaciones como curvas pronunciadas, frenadas bruscas, superficies resbaladizas o maniobras evasivas repentinas.

El sistema de control de estabilidad se compone de varios elementos clave que trabajan en conjunto para garantizar su funcionamiento eficiente. Estos elementos incluyen:

Sensores: Recopilan información sobre la velocidad de las ruedas, el ángulo de giro del volante, la posición del acelerador y otros datos relevantes.

Actuadores: Son responsables de aplicar los frenos individualmente en cada rueda y ajustar la distribución de la potencia del motor.

Unidad de control electrónica (ECU): Recopila y procesa los datos de los sensores, y toma decisiones rápidas para corregir el deslizamiento o el derrape.

Como cuidarlo y garantizar su efectividad

Como todos los sistemas del carro, el mantenimiento preventivo y los cuidados en su uso son factores claves para que puedan cumplir de manera efectiva su labor de protección y seguridad vial. En este sentido es importante tener en cuenta algunas recomendaciones: 

  • Mantenga las llantas en buen estado: las llantas desgastadas o en mal estado pueden afectar negativamente el rendimiento del sistema de control de estabilidad. Asegúrese de revisar regularmente la presión de los neumáticos y reemplazarlos cuando sea necesario.
  • Realice el mantenimiento adecuado de los frenos: los frenos en buen estado son esenciales para el funcionamiento óptimo del sistema de control de estabilidad. Haga inspeccionar los frenos y que las labores de mantenimiento sean realizadas por un profesional.
  • Verifique las actualizaciones del software: En algunos casos, los fabricantes de automóviles pueden lanzar actualizaciones de software para mejorar la funcionalidad del sistema de control de estabilidad. Mantente al tanto de estas actualizaciones y asegúrate de que tu vehículo esté actualizado.