Atentos, se vienen cambios en señalización vial

El próximo 1 de abril comienza a regir en Colombia un nuevo manual de señalización vial, y con el también se modificarán varías de las señales viales o, incluso podrá aparecer unas nuevas señales que dan cuenta de los cambios que se están presentando en la movilidad urbana y rural en Colombia.

Entre los cambios están la incorporación de nuevas señales verticales y pictogramas orientados a la movilidad activa, una mayor claridad en la implementación de dispositivos para la regulación del tránsito y una mejor alineación con los criterios establecidos en la normativa de velocidad.

De igual manera, y de acuerdo con lo señalado por el Ministerio de Transporte y la Agencia Nacional de Seguridad Vial, las nuevas indicaciones y varios de los nuevos diseños de fortalecen los parámetros de señalización que protegen a usuarios vulnerables: peatones, ciclistas y motociclistas. En este sentido se incorporan elementos visuales que involucran nuevas formas de movilización personal como las patinetas, y señalética para nuevos tipos de vehículos como los autos eléctricos, especialmente orientada a indicar espacios de parqueo exclusivos o los puntos para recarga de la batería.

En el caso de los usuarios de motocicletas, se incorporan varias señales para identificar lo que se ha denominado zonas de espera adelantadas. Estas estarán ubicadas en las intersecciones semaforizadas e indican que los motociclistas podrán ubicarse en un espacio delante de los vehículos cuatro ruedas para esperar el cambio de semáforo. Así se busca reducir las posibilidades de un choque en los cruces, darles más visibilidad a los motociclistas y organizar el flujo al evitar que se mezclen entre los carros generando riesgos de colisión o atropellamiento.

También el nuevo manual,  que entrará en vigor en las próximas semanas, incorpora señales para garantizar que una modalidad como el biciturismo que está teniendo auge en varias zonas del país, especialmente en las áreas rurales,  pueda desarrollarse de manera segura por las diferentes vías

El nuevo manual brinda herramientas necesarias para llevar a cabo actividades relacionadas con el diseño, construcción, ubicación, uso, instalación, retiro, modificación, mantenimiento, conservación, aplicación o reparación de la señalización vial en el territorio nacional, estableciendo criterios uniformes para llevar a cabo dichas actividades.

Desde el Ministerio de Transporte señalaron que el desarrollo de este nuevo manual de la señalización para el país es resultado del esfuerzo conjunto de diversas instituciones y profesionales para mejorar la señalización con el objetivo es integrar criterios técnicos que faciliten y simplifiquen la comunicación entre los actores viales en el sistema de movilidad, fortaleciendo así la seguridad vial de todos.

Resaltó que esta actualización supone un avance relevante para mejorar las condiciones de tránsito en el país, al integrar criterios basados en estándares internacionales. Del mismo modo, las observaciones de entidades y ciudadanos enriquecieron el borrador inicial, permitiendo consolidar un documento más completo y actualizado en comparación con la versión anterior del Manual de Señalización Vial de 2015.

¿Aranceles a vehículos mexicanos en Estados Unidos, mejores precios para Colombia?

Este martes 4 de febrero, comienza a regir una medida- Orden Ejecutiva- firmada por el presidente Donald Trump, y que aumenta de inmediato los aranceles de importación a productos provenientes de China, Canadá y México.

Para el primer país estos aranceles se tasaron en 10 por ciento adicional al arancel que se cobra en la actualidad, en tanto que los productos que ingresen a territorio de Estados Unidos desde Canadá o México deberán cancelar un arancel de 25%. Cabe anotar que los dos últimos países tienen un Tratado de Libre Comercio vigente, pero eso no fue un impedimento para que la administración Trump firmará la imposición unilateral de los gravámenes a las mercancías.

Una medida que, en el caso de México, señala la nueva Administración de Estados Unidos, busca crear presión para que México tome medidas más contundentes para frenar el contrabando de fentanilo, una droga sintética que se ha convertido en una pandemia y problema de salud pública en el territorio estadounidense, y que en gran medida es llevada allí por carteles de droga mexicanos. Y, también, es una herramienta que quiere utilizar el gobierno americano para forzar compromisos de México en torno al tema de inmigración no solo de sus ciudadanos, sino de los miles de personas de otros países que llegan a la frontera entre ambas naciones.

Pero más allá de las motivaciones y las medidas tomadas- acertadas o no- y que no son tema de esta columna; el impacto de estas sí se hará sentir en un renglón clave de la economía mexicana: la industria automotriz.

En México tienen presencia un número importante de fabricantes automotrices, americanos y de otras regiones del mundo, con emplazamientos industriales que, aprovechando las ventajas de un menor costo de fabricación, unido a los beneficios del TLC, vieron en ese país la puerta de entrada perfecta para el gran mercado automotor de Estados Unidos. Cerca del 85% de las exportaciones automotrices mexicanas se dirigen hacia ese país. Y los ciudadanos de Estados Unidos se benefician, hasta ahora, de productos a precios asequibles.

Sin embargo, ya analistas del sector prevén impactos negativos a cada lado de la frontera. De lado mexicano una previsible disminución de los vehículos exportados a Estados Unidos y por lo tanto de los ingresos que perciben las firmas y el país por este comercio. Por su parte, el consumidor americano tendrá que pagar más por los autos que quiere comprar. La Asociación Mexicana de la Industria Automotriz estima que en promedio los compradores al norte de la frontera deberán disponer de 3 mil dólares más por los autos que quiera adquirir, y su disponibilidad será más reducida. Calcula el gremio que el aumento de aranceles podría costar a los consumidores de vehículos cerca de 20 mil millones de dólares.

¿Aranceles en E.U, una oportunidad para Colombia?

La Orden Ejecutiva del gobierno Trump plantea un interrogante para la industria automotriz mexicana, ¿qué hacer para mitigar en parte el impacto que supone tendrá en la producción de sus vehículos, cuando el mercado de Estados Unidos deje de demandar los volúmenes acostumbrados y para los cuales desarrollaron su estructura industrial?

Dirigir la mirada a otros mercados que, en parte puedan mitigar ese impacto, será una de las estrategias, por lo menos, como se cree, mientras los canales diplomáticos hacen su tarea y en el mediano plazo se puedan suavizar las medidas arancelarias.

Y en esos mercados aparece el nombre de Colombia. México y el país azteca ya tienen una profunda relación de comercio automotriz. Desde allí llegan a las vitrinas nacionales vehículos de marcas como Mazda, Ford, Nissan, Chevrolet, Kia, RAM, Volkswagen o Audi. Y de Colombia, Renault es un exportador importante, así como varias firmas de autopartes.

Colombia ofrece un panorama importante, es un mercado que muestra signos de recuperación en la demanda,  luego de año y medio de descenso constante en las ventas, el segundo semestre y particularmente el último trimestre de 2024 y el comienzo de 2025, reportan cifras de crecimiento. El producto mexicano, como se dijo antes, es aceptado por el consumidor colombiano que encuentra calidad y buen precio gracias también a los acuerdos comerciales.

Analistas del mercado estiman que si el conflicto de los aranceles se toma un par de meses, la industria asentada en México avanzará en su estrategia para ganar más participación en otras regiones, y para ello los incentivos comerciales serán una carta que jugar. ¿Qué significa? Que los precios de venta en mercados como Colombia podrían verse disminuidos. E incluso impulsar reducciones en modelos provenientes de otros orígenes para competir.

Además, a finales de 2025, termina el acuerdo comercial de complementación económica con Brasil, lo que significaría también una oportunidad para el producto de origen mexicano que responda a características similares con los modelos que hoy llegan de esa región.

¿Quizá la crisis de un lado pueda resultar en beneficios para la compra de carro y las ventas en Colombia?

¿Nos estamos “a-Chinando”?.

El mercado automotor en el mundo está viviendo un fenómeno importante de surgimiento y consolidación de un nuevo jugador global que promete mover en los próximos años la aguja de las ventas mundiales de vehículos. Se trata de China.

Y no es que China no produjera autos antes. No. Lo que sucede es que como parte de su estrategia de desarrollo económico, el gigante asiático ha vuelto sus ojos al mundo como mercado, tras ya abastecer su entorno local, de por si gigante. Y sus factorías, con una amplia capacidad instalada y un importante desarrollo tecnológico, así como mano de obra barata, ahora quieren convertirse en jugadores de talla internacional.

Solo durante el año 2023 China exportó al mundo poco más de 4 millones de unidades de vehículos nuevos, duplicando las cifras que de carros de ese origen se habían comercializado fuera de su territorio apenas dos años atrás. El mundo en la mira. Y aunque por valor, es Europa la región que domina aún las ventas de vehículos a mercados externos (US$ 813.000 millones), China es hoy el segundo con ventas por US$170.000 millones. Y es que con unas 100 marcas nativas, la oferta es amplia y variada para satisfacer la necesidad de cualquier mercado mundial.

Una tercera parte del mercado mundial del motor, o el 33% para decirlo con las cifras de la Asociación de Vehículos de Pasajaros de China, esta en manos de productores automotrices de ese país

¿Nos impacta?

Y Latinoamérica, y entre ellos Colombia, se han convertido en un destino importante para la exportación de vehículos.

Solo en Colombia, actualmente se comercializan cerca de 18 marcas de origen chino, sin contar aquellos vehículos de marcas que tienen su origen en otra latitud, pero que fabrican algunos de los modelos que se ofrecen en Colombia en plantas de China, país en el que han desarrollado alianzas con automotrices locales.

Actualmente entre las 20 marcas de mayores ventas en el país, 4 son marcas chinas, siendo Foton la primera de ellas, seguida por BYD, JAC y JMC. Estas cuatro referencias responden hoy por cerca del 6% del mercado automotor actual. Y si se habla de vehículos eléctricos, una de las categorías fuertes para las automotrices chinas. BYD es la primera marca en ventas en Colombia

 Zeekr y GAC son las marcas que de manera más reciente anunciaron su arribo al país para competir por una tajada del pastel del mercado. Pero ya en las vitrinas y calles del país cada vez es más frecuente encontrar nombres como los cuatro ya mencionados, además de otros como Great Wall, Chery, DongFeng, Changhe, Haval, Jetour, Faw.

Pero si aún con un porcentaje de mercado que aunque pequeño viene creciendo, en Colombia la penetración de los autos chinos comienza a sentirse y evidenciarse cada vez más; otros mercados latinos viven una verdadera ebullición. México es un ejemplo de ello.

En el país azteca se calcula que ya uno de cada cinco vehículos nuevos vendidos tiene su origen en el gigante de Asia. Además allí BYD anunció hace algunos meses, y avanza en su proyecto para instalar una fábrica de sus modelos que abastecería no solo el mercado mexicano, también Latinoamérica y, se presume, sería punta de lanza para llegar a Estados Unidos obviando temas arancelarios.

Ya hoy en México funciona una planta de la también china JAC Motors.

Brasil es otro ejemplo, desde la industrialización, de la intención china de avanzar de manera importante en Latinoamérica. Allí la marca Chery cuenta ya con dos plantas de producción para más de 150 mil carros al año.

Y también en ese país, Great Wall y BYD realizarán inversiones para asentar fábricas para sus modelos. Entre ambos anuncios se estiman inversiones superiores a los US$2.500 millones

Y Chile, es otro ejemplo de esa penetración. Fue quizá el primer mercado que las marcas chinas atacaron con éxito. Tanto así que hacia el año 2022, su cuota de mercado superaba el 35 por ciento. Hoy esa participación ha disminuido, pero se conserva muy cerca del 30 por ciento, en un mercado de alta competencia de marcas de diversos orígenes.

China es una realidad.

La cultura de seguro en los propietarios de vehículos aún no es madura.

Ir al concesionario o acudir a cualquiera de los sitios o comercios reconocidos en venta de vehículos usados, analizar las opciones, comparar ofertas y modelos, hacer cuentas y mirar las opciones de financiamiento, decidirse y, finalmente, comprar ese carro nuevo o usado que apunta a mejorar la calidad de vida y brindar mayor comodidad personal y familiar para el transporte y la movilidad.

Y en todos esos análisis, en las consultas y el sopesar una u otra alternativa para elegir la mejor opción de vehículo, usted lector, ¿pensó en el seguro? ¿Está consciente que la conducción es una actividad que conlleva riesgo tanto para usted, sus acompañantes, o cualquier actor en la vía? ¿En sus cuentas se incluye un parte para el pago de un seguro voluntario?

Esas son algunas preguntas que toda persona que toda persona o familia que esté en el proceso de comprar un vehículo debe tener en cuenta con el fin de tener un respaldo ante eventuales situaciones de incidentes o accidentes generados por la conducción ya sea en persona propia o a terceros y sus bienes.

Sin embargo, pese a que podría ser evidente la importancia de contar con un seguro que ofrezca respaldo para estas situaciones, Colombia no se destaca por tener una fuerte cultura del aseguramiento, más allá de la obligación del Soat (que incluso tampoco es la más alta)

De acuerdo con los datos de la Federación Colombiana de Aseguradores, Fasecolda, y con los datos totales del año 2023, del total del parque automotor registrado en Colombia y que se estima en poco más de 18 millones de vehículos, solo un 12,2 por ciento cuenta con algún tipo de seguro voluntario, es decir alrededor de 2.260.00 vehículos- o mejor, sus propietarios- están asegurados en caso de accidentes como respaldo para enfrentar afectaciones en su vida, su integridad física, daños a su automotor, o daños a personas o bienes de terceros.

Cuando el mismo gremio precisa un poco más las cifras, se encuentra que la penetración de este tipo de seguro es de 27 por ciento entre los propietarios de vehículos diferentes a motocicletas; pero solo de un 3 por ciento entre los propietarios de motos.

Y aunque el porcentaje de asegurados es bajo, el valor pagado en siniestros no es para nada despreciable. En 2023 las compañías de seguros giraron por concepto de reclamaciones un valor de COP 3.5 billones

En el SOAT tampoco hay avances

Y si bien en Colombia es obligatorio contratar un seguro para todos los propietarios de vehículos automotores (carros y motos) que tiene una cobertura para brindar asistencia médica a todas las víctimas de accidentes de tránsito, e incluso una cobertura en caso de fallecimiento en un accidente, la obligatoriedad de este requisito parece relativa a la luz de las cifras sobre su penetración.

El gremio asegurador da cuenta que del total del parque automotor registrado en el Runt, y que, insistimos, deberían de manera obligatoria contar por lo menos con el Soat para poder transitar por las vías del país, sólo un 51% cumplen con esta obligación, es decir alrededor de 9.7 millones de unidades.

El análisis reúne tanto carros como motocicletas, y son los propietarios de estas últimas los que menos cumplen la obligación. Es así como menos del 39 por ciento de las motos matriculadas cuentan con su Soat al día, pese a que las motocicletas representan uno de los actores viales más vulnerables, lo que se refleja en su participación del 88% en el número total de víctimas de accidentes de tránsito.

Las compañías de SOAT desembolsaron un total de COP 2,6 billones, destinados a la atención médica de las víctimas de accidentes de tránsito y el resto de las coberturas.

En el 2023, se registraron preliminarmente más de 1,1 millones de víctimas de accidentes. De estas, más de 773.000 corresponden a vehículos con un SoatT vigente, mientras que alrededor de 263.000 corresponden a vehículos sin SOAT o no identificados.

¿Por qué es importante contar con un seguro?

Si bien el Seguro Obligatorio de Accidentes de Tránsito (Soat) ofrece un respaldo a los conductores y a los actores viales, este solo opera cuando, como lo dice su nombre se presenta un accidente y cubre temas relacionados con atención médica o fallecimiento y por un monto específico y relativamente pequeño.

El seguro voluntario ofrece un respaldo y cobertura mucho más amplias, sin entrar en el campo de la atención médica en caso de accidente, espacio que queda en manos de la cobertura que ofrece el Seguro Obligatorio; ofrece sí la protección frente a hechos como el hurto, casos de vandalismo, afectaciones al vehículo por eventos naturales, daños ocasionados por otros vehículos en un accidente; generando así tranquilidad a los propietarios que pueden contar con un respaldo financiero para cubrir los gastos, y muchas veces por muy altas sumas, derivados de situaciones como las anteriormente enumeradas.

Además, el seguro es también una cobertura que permite asumir eventuales responsabilidades frente a terceras personas bien sea por afectación en su salud, condición física, fallecimiento o daños a sus bienes, a través de la cobertura de responsabilidad

Por supuesto, la calidad y amplitud de las coberturas que ofrecen las distintas aseguradoras varía de acuerdo con el valor de la prima, por eso, siempre, en todos los análisis previos para la compra de un vehículo nuevo o usado, es importante dedicar un momento a establecer cuánto es lo que se puede pagar mensual o anualmente por el seguro voluntario, y con base en ese cálculo buscar la mejor opción posible en cobertura para contar con la tranquilidad de un buen respaldo.

Industria automotriz no necesita restricciones al comercio, necesita estímulos para fortalecerse.

El sector automotor y la industria automotriz fueron sorprendidos en días recientes con la noticia que daba cuenta del anuncio del gobierno nacional, a través del Ministerio de Comercio, Industria y Turismo, de solicitar la suspensión o no renovación del Acuerdo de Complementación Económica con Brasil en lo referente al comercio de vehículos automotores sin el pago de arancel.

“Manifiesto el interés de la República de Colombia de no continuar aplicando el Entendimiento celebrado entre los Gobiernos de la República Federativa de Brasil y la República de Colombia sobre la profundización de preferencias arancelarias bilaterales en el sector automotor”, esas fueron las palabras textuales expresadas por el Ministro Luis Carlos Reyes en la carta enviada al Comité de Administración del Acuerdo de Complementación y que anuncia de manera oficial la decisión de no continuar con el mismo.

Hoy, en virtud de este acuerdo, suscrito en 2017 11 marcas importan a Colombia poco más de 30 modelos de vehículos que, de acuerdo con los cupos establecidos, llegan sin el pago de este impuesto. El desarrollo del ACE entre Colombia y Brasil estableció cupos para la importación 0 arancel y en la actualidad este cupo es de 50.000 vehículos. Esta medida ha facilitado que modelos de Renault, Fiat, Jeep, Ram, Honda, Chevrolet, Citroën, Peugeot, Hyundai, Toyota y Volkswagen ingresen al mercado automotor colombiano ampliando la oferta en diferentes categorías.

Sin embargo, y de acuerdo con los motivos expuestos por el gobierno nacional, este acuerdo sufre un fuerte desbalance, en el que Brasil hoy ha aprovechado con amplio volumen su posibilidad de exportar a Colombia y representa cerca del 30 por ciento del origen de los vehículos que se venden en los concesionarios del país; Colombia no ha podido aprovechar las ventajas y el comercio automotor es prácticamente nulo.

Señalan desde el Ministerio que uno de los factores que imposibilita ese comercio verdaderamente binacional es la aplicación de unas medidas paraarancelarias y técnicas a la importación de vehículos por parte de Brasil que hoy los modelos colombianos no han podido cumplir.

Además, detrás de la decisión de Colombia, también, señala el ministro Luis Carlos Reyes, está la intención de estimular y fortalecer la producción industrial local automotriz. “La idea es dinamizar la industria local y, además, llevarla a ser una industria fuerte en términos de exportación. Esto a diferencia de políticas industriales del pasado que buscaban alejar al mercado nacional, de manera casi indefinida, de la competencia extranjera”.

Y bajo esta idea señala además la intención de impulsar y “retener en Colombia el potencial de producción nacional de vehículos eléctricos con calidad de exportación».

Buenas intenciones

“De buenas intenciones se ha empedrado el camino al infierno”, es una frase muy popular y que podría caber aquí para el análisis de la decisión del Gobierno Nacional que busca reactivar la industria automotriz.

Si bien de entrada puede parecer prudente restringir vía impuestos el ingreso de productos a un país para darle más juego a la producción local de ese mismo producto, también es cierto que ésta no va a reaccionar solo porque se limite la oferta de importados. Para su dinamismo la producción y ensamble local requiere de unas condiciones de mercado que la viabilidad de las inversiones que los fabricantes deben hacer en modernización, actualización o recomposición de sus líneas de montaje, el fortalecimiento y expansión de red comercial y de servicio, la adquisición y garantía de existencia de partes y piezas de recambio, los apoyos financieros a potenciales compradores, la labor comercial y de mercadeo, entre otros aspectos. Y en la actualidad y desde hace cerca de dos años el mercado se encuentra en una situación de contracción en sus ventas y matrículas. Y pese a los insistentes llamados de la industria no son claros aún los mecanismos de apoyo a una reactivación, y especialmente el clima de certidumbre que debe fundamentar cualquier decisión de los compradores para realizar una inversión de sus recursos en un bien durable como es el vehículo.

Una restricción a la entrada de vehículos puede generar por el contrario, que sin un mercado suficientemente dinámico y en un clima en el que la confianza del consumidor no se fortalezca, volvamos, tal y como lo advierte la Asociación de Concesionarios Automotrices, Aconauto, a los años en que la sustitución de importaciones no generó mayor competitividad y sí mayores restricciones al acceso a vehículos. “El país ya probó el proteccionismo como política económica de estado al implementar durante los años 80 el modelo cepalino de sustitución de importaciones y con resultados nefastos: incremento astronómico de los precios, atraso tecnológico y concentración del mercado automotor en muy pocas manos”, comentó el presidente del gremio Pedro Nel Quijano.

Eléctricos, pero a largo plazo

El fomento a la producción local tendría un énfasis especial en los modelos eléctricos, señaló ante diversos medios de comunicación el ministro de Comercio para justificar la decisión de solicitar el fin del ACE con Brasil. Sin embargo lograr que las firmas automotrices internacionales miren a Colombia como una región adecuada para instalar fábricas de vehículos eléctricos requiere, en primer lugar, que el mercado interno sea lo suficientemente robusto y desarrollado en este tipo de vehículos como para instalar una fábrica aquí.

Y por ahora, aunque Colombia ha sido uno de los países abanderados en la región en el impulso a los vehículos eléctricos, son poco más de 13 mil carros eléctricos matriculados en Colombia desde 2019, de acuerdo con las cifras que tiene Andemos a partir de los informes del RUNT. En promedio cada año en Colombia se matriculan 2.290 vehículos eléctricos, una cifra muy baja para las capacidades que requiere una instalación fabril. Y los mercados externos de la región tampoco son tan fuertes en el desarrollo de este tipo de movilidad. La consolidación de un ecosistema de movilidad eléctrica en Colombia es una tarea de largo aliento y suena aún muy precipitado pensar que fábricas de carros eléctricos para Colombia y sus mercados vecinos.

Quizá, antes que pensar en restricciones al comercio automotor en un entorno y una industria totalmente globalizada, el camino podría ser desarrollar una estrategia que a partir de reducción de algunos impuestos, de renovación de parque automotor por modelos más seguros y ambientalmente más eficientes, de incentivo para la compra de modelos de nuevas energías, de inversión en infraestructura de vías y a propiciar las condiciones logísticas, financieras y de estabilidad para también avanzar en más exportaciones entre otros elementos, conduzca a una reactivación de la demanda interna, al fortalecimiento del ensamble actual, la posibilidad de desarrollar más mercados de exportación e incentivar en el mediano y largo plazo la llegada de nuevas inversiones que se traduzcan en empleos de calidad, ingresos y recursos fiscales para el país.