El Corazón Eléctrico del Automóvil: el Alternador.

Hace algunas semanas, en este espacio de Autotest explicábamos la importancia y el funcionamiento del sistema eléctrico en el carro. Hoy ahondamos en uno de los componentes más importantes que hacen parte de este sistema eléctrico, se trata del alternador.

El alternador es un generador eléctrico que convierte la energía mecánica en energía eléctrica. Se trata, como lo señalamos unas líneas arriba de un componente esencial del sistema eléctrico de un automóvil y se encarga de generar la corriente necesaria para alimentar todos los dispositivos eléctricos y cargar la batería del vehículo.

En la construcción y conformación  de un alternador se identifican varios elementos que le permiten cumplir su función, el alternador típico está conformado con las siguientes partes:

1.            Rotor: se trata de un elemento giratorio que se encuentra en el interior del alternador y es impulsado por una correa conectada al motor del automóvil.

2.            Estator: se trata de una parte estacionaria que rodea al rotor. Contiene un conjunto de bobinas de alambre de cobre y núcleos de hierro que generan corriente eléctrica cuando el rotor gira.

3.            Rectificador: está conformado por un conjunto de diodos que convierte la corriente alterna generada por el estator en corriente continua, que es la forma de electricidad utilizada por los componentes eléctricos del automóvil.

4.            Regulador de Voltaje: El regulador de voltaje controla la cantidad de energía eléctrica producida por el alternador para garantizar que la batería no se sobrecargue ni se quede sin carga.

El funcionamiento del alternador

Cuando el motor del automóvil gira también hace que gire la polea que conecta el alternador al motor, el giro de la polea transmite su movimiento al rotor generando un campo magnético rotativo en su interior. A medida que el rotor gira creando el campo magnético induce una corriente eléctrica en las bobinas a través del principio de la inducción electromagnética de Faraday.

La corriente eléctrica inducida en las bobinas se convierte en corriente alterna inicialmente. Sin embargo, la mayoría de los vehículos utilizan un rectificador dentro del alternador para convertir esa corriente alterna en corriente continua que es la que se necesita para cargar la batería y alimentar los sistemas eléctricos del automóvil. En el proceso también  trabaja un regulador de voltaje que controla la cantidad de energía eléctrica que se produce. Esto asegura que la tensión suministrada sea constante y evita que la batería se sobrecargue     

Los principales problemas que puede experimentar un alternador incluyen desgaste de los rodamientos, fallos en los diodos, daño en las bobinas del estator o un regulador de voltaje defectuoso. Si se descuida el mantenimiento preventivo, estos problemas pueden resultar en un fallo completo del alternador y en una parada inesperada del vehículo y seguramente una falla de la bateria.

Para evitar estos inconvenientes, es esencial llevar a cabo un mantenimiento regular. Esto incluye la inspección de la correa del alternador, la comprobación del voltaje de carga y la limpieza de los terminales de la batería. Si se detecta algún problema, es fundamental realizar las reparaciones necesarias de inmediato para evitar daños mayores que pueden afectar de manera seria el funcionamiento del carro y el bolsillo.

El sistema eléctrico del carro: pura energía.

Al momento de encender un vehículo,  el sonido del motor en marcha de inmediato, o bueno, casi siempre, llevan al conductor a imaginar el proceso de la gasolina o el diésel llegando a los cilindros y generando todo el proceso de combustión para que el carro pueda rodar.

Sin embargo no todo este proceso se debe única y exclusivamente al trabajo que realiza el combustible en su circuito. Para que el auto pueda caminar, también entran en juego otros sistemas que alimentan de energía diferentes componentes y piezas. Uno de esos sistemas es la red eléctrica del carro.

Aquí en Autotest explicamos de manera simple en que consiste este sistema y cuál es su aporte para que el vehículo cumpla con su función de movilidad de manera precisa y eficiente.

El sistema eléctrico de un vehículo es una red de componentes que se encargan de suministrar, distribuir y controlar la energía eléctrica necesaria para el funcionamiento óptimo de diversos sistemas y dispositivos dentro del automóvil. Su función es vital, ya que permite la puesta en marcha del motor, la iluminación, la carga de dispositivos electrónicos, la activación de sistemas de seguridad, entre otras cosas.

Son varios los elementos y piezas que conforman esta red y que permiten el cumplimiento cabal de sus funciones. Entre ellas se encuentran:

  • Batería: es la fuente principal de energía del sistema. Almacena electricidad en forma química y la libera cuando se necesita. Proporciona la energía para arrancar el motor y suministra corriente a los dispositivos cuando el motor está apagado.
  • Alternador: una vez que el motor está en marcha, es el alternador el encargado de recargar la batería y suministrar energía a todos los componentes eléctricos mientras el vehículo se desplaza. Además, evita que la batería se descargue durante el funcionamiento del automóvil.
  • Motor de arranque: es responsable de poner en marcha el motor. Utiliza la energía almacenada en la batería para girar el cigüeñal y permitir la combustión del combustible en los cilindros.
  • Fusibles y relés: los fusibles protegen el sistema eléctrico contra sobrecargas, mientras que los relés son interruptores controlados por pequeñas corrientes que activan componentes de alto consumo eléctrico.
  • Cables y conectores: son, las vías por las que la corriente eléctrica fluye entre los distintos componentes.
  • Interruptores y botones: Controlan diversas funciones eléctricas, como las luces, el limpiaparabrisas, las ventanas eléctricas, etc.

Mantenimiento Preventivo del Sistema Eléctrico del Vehículo

Como todos los elementos del carro, el sistema eléctrico también requiere de un mantenimiento preventivo periódico con el fin de garantizar un funcionamiento óptimo y evitar problemas molestos o incluso peligrosos. Estas son algunas recomendaciones que brindamos para este tipo de procedimiento:

  • Inspección visual regular: se debe verificar visualmente el estado de los cables y conectores en busca de signos de corrosión, daños o cables sueltos. También asegurarse que los terminales de la batería estén limpios y ajustados correctamente.
  • Revisión de la batería: comprobar el nivel de electrolito (si es posible), y revisar que no haya grietas o fugas en la carcasa. Igualmente debe verificarse la fecha de fabricación, porque las baterías tienen una vida útil limitada y es aconsejable reemplazarlas antes de que fallen.
  • Prueba del alternador: debe realizarse una prueba del alternador para asegurar que esté cargando correctamente la batería. Si se observan problemas con las luces, el sistema de audio o la batería se descarga frecuentemente, es necesario hacer una revisión.
  • Reemplazo de fusibles defectuosos: si un fusible se quema, debe ser reemplazado por uno del mismo amperaje. Con el apoyo de personal especializado es importante identificar la causa de la sobrecarga para evitar problemas recurrentes.
  • Cambio de correas: la correa del alternador y la del motor de arranque deben estar en buen estado para garantizar la generación y distribución adecuada de energía eléctrica.
  • Limpieza y lubricación de interruptores y botones: la acumulación de suciedad y la falta de lubricación pueden ocasionar problemas en los sistemas eléctricos controlados por ellos.

¿Al comprar que es mejor: potencia, torque o velocidad?.

imagen: kilpartz.com

Al momento de adquirir un automóvil, los potenciales nuevos propietarios del carro pueden enfrentar un dilema al intentar elegir el que será el nuevo carro, ¿qué será más conveniente, un carro potente, uno que sea veloz, o el que tenga el mejor torque?  Estas características son cruciales para el rendimiento general del vehículo, pero ¿cuál es realmente más importante? Desde Autotest explicamos de manera sencilla en qué consiste cada una de ellas y su importancia al evaluar el carro a comprar.

Potencia: hace referencia a la cantidad de trabajo que el motor puede realizar en un período de tiempo determinado. Se mide en caballos de fuerza (hp o cv). Cuanta más potencia tenga un vehículo, mayor será su capacidad para acelerar rápidamente y mantener altas velocidades. Es común pensar que un motor con más caballos de fuerza es mejor, pero esto no siempre es cierto.

Velocidad: la velocidad se refiere a la rapidez con la que un automóvil puede desplazarse en una dirección determinada. En Colombia y en general en los mercados de Latinoamérica  la velocidad máxima de un vehículo se indica en kilómetros por hora (km/h). Una alta velocidad máxima puede ser atractiva para aquellos que disfrutan de la emoción de la conducción a alta velocidad o para quienes planean viajar largas distancias en autopistas.

Torque: el torque es la fuerza de torsión que ejerce el motor y está relacionado con la capacidad de un automóvil para moverse desde una posición de reposo o para superar obstáculos como colinas o terrenos empinados. Se mide en libras-pie (lb-pie),  kilogramos-metro (kg-m)  o Newton metro (Nm). Un motor con un alto torque puede proporcionar una sensación de aceleración más rápida y una conducción más suave en situaciones cotidianas, como al adelantar a otro vehículo o salir de un semáforo.

¿Qué es más importante?

Para saber eso es importante conocer el uso que tendrá el automóvil, claro, también entran en juego un poco las preferencias personales para una decisión racional:

1.            Uso diario y comodidad: si se va  a utilizar el vehículo básicamente para desplazamientos diarios, un motor con un buen torque en rangos de revoluciones bajos y medios puede ser más útil y cómodo. Esto permite una aceleración ágil en el tráfico y una conducción suave.

2.            Emoción al volante: si definitivamente el objetivo es  un desempeño máximo, la velocidad, la potencia y la velocidad máxima serán los aspectos más relevantes. Un motor con estas características brinda una sensación de potencia en carreteras abiertas y permite disfrutar de una conducción más deportiva.

3.            Tareas específicas: si se trata de un carro especialmente para el trabajo, como llevar carga en su volcó o remolcar cargas pesadas, el torque es esencial para proporcionar la fuerza necesaria para superar esas situaciones de carga.

4.            Eficiencia de combustible: si el objetivo es la economía de combustible y un carro con un desempeño eficiente en términos de consumo, es recomendable buscar un equilibrio entre potencia, velocidad y torque para obtener el mejor rendimiento posible.

El equilibrio ideal

En general, lo más importante es encontrar un equilibrio adecuado entre potencia, velocidad y torque que se adapte a sus necesidades y estilo de conducción. Los fabricantes de automóviles han estado trabajando en la optimización de estos aspectos para brindar vehículos más equilibrados y eficientes.

Es esencial tener en cuenta que el diseño general del automóvil, la aerodinámica, el peso y otros factores también influyen en su rendimiento. Por lo tanto, antes de tomar una decisión, es recomendable realizar un recorrido de prueba para experimentar cómo se comporta el vehículo en situaciones del mundo real.

Luces a su seguridad en el vehículo.

Imagen: https://www.klipartz.com/

Las luces de un automóvil no solo son esenciales para la seguridad de todos los actores de la vía durante el proceso de conducción seguridad, también juegan un papel fundamental en la comunicación con otros conductores y permitirles saber que maniobra va a realizar un conductor o  que situación está enfrentando en un momento determinado en la vía.

Una de las herramientas más importantes al momento de manejar son las luces, y saber los diferentes tipos de luces, en qúe momento deben utilizarse y mantener siempre el sistema de iluminación en buen estado y óptima operación es un compromiso fundamental de cualquier persona que conduzca un vehículo.

Por eso, desde Autotest brindamos esta breve guía sobre los tipos de luces que todo conductor encontrará en su vehículo

1.            Luces de Posición o Luces de Estacionamiento:

Las luces de posición, también conocidas como luces de estacionamiento, son las luces que se encienden cuando el automóvil está estacionado. Su función principal es hacer que el vehículo sea visible para otros conductores y peatones, especialmente durante la noche o en condiciones de poca visibilidad. Estas luces suelen ser de color blanco o amarillo y deben encenderse siempre que el vehículo esté detenido en la vía.

2.            Luces Bajas o Luces de Cruce:

Las luces bajas, también conocidas como luces de cruce, son las luces principales que se usan para conducir durante la noche o en condiciones de baja visibilidad, especialmente cuando se presenta una condición climática adversa. Estas luces deben ser utilizadas siempre que se necesite una iluminación adicional para ver el camino. Se caracterizan por proyectar una luz más suave y no deslumbrante hacia adelante.

3.            Luces Altas o Luces de Carretera:

Las luces altas, también conocidas como luces de carretera o luces largas, se utilizan cuando no hay otros vehículos en sentido contrario y se necesita una mayor visibilidad. Estas luces proyectan un haz de luz más intenso y amplio hacia adelante, lo que permite ver a una mayor distancia. Sin embargo, en su utilización es necesario tener en cuenta que siempre que se presente otro vehículo transitando en sentido contrario el conductor debe cambiar a las luces bajas para evitar deslumbrar a quien maneja el carro que viene en sentido contrario.

4.            Luces de Giro o Luces Intermitentes:

Las luces de giro, también conocidas como luces intermitentes, se usan para indicar que en los próximos metros el conductor realizará una maniobra de giro a derecha o izquierda. Se activan al encender la palanca de señalización ubicada a un lado del volante, estas luces son fundamentales para comunicar nuestras maniobras a otros conductores. Por lo general una vez se realiza el giro la luz se desactiva automáticamente, sin embargo no está de más estar pendiente si la luz ha dejado de operar para evitar confundir a otros conductores que se encuentren transitando detrás del carro.

5.            Luces de Frenado:

Las luces de frenado se encienden de manera automática al presionar el pedal de freno. Estas luces rojas indican a los conductores que marchan detrás que el vehículo de adelante está reduciendo la velocidad y puede llegar a detenerse. Es crucial asegurarse de que estas luces estén en buen estado de funcionamiento, ya que son una señal clave para evitar colisiones traseras.

Riesgos de un uso incorrecto de las luces:

Cuando no se usan adecuadamente las luces se pueden  enfrentar varios riesgos. Por ejemplo, no encender las luces de posición o las luces bajas durante la noche o en condiciones de poca visibilidad hace que el carro sea difícil de detectar, aumentando el riesgo por un choque. Del mismo modo, no utilizar las luces de giro correctamente puede causar confusiones y poner en peligro la seguridad de los ocupantes del propio carro y de otros carros o peatones en la vía.

Mantenimiento preventivo del sistema de luces

Para garantizar un funcionamiento óptimo del sistema de luces es importante realizar algunos mantenimientos preventivos:

1.            Verificar regularmente todas las luces del vehículo, incluyendo luces de posición, luces bajas, luces altas, luces de giro y luces de frenado. Si alguna luz está quemada o dañada se debe reemplazar a la mayor brevedad.

2.            Limpiar de manera regular las lentes de las luces para eliminar la acumulación de suciedad, polvo o humedad que pueda afectar la eficacia de la iluminación.

3.            Verificar que los conectores eléctricos estén en buen estado y correctamente enchufados. En caso de presentarse un problema con estas conexiones, recurra a un técnico especialista en el tema.

4.            Verificar la alineación de las luces para evitar deslumbramientos o iluminación insuficiente. Un ajuste inadecuado puede afectar negativamente su rendimiento y molestar a otros conductores.

Que las altas temperaturas no «quemen» su carro.

imagen: klipartz.com

Cuando se  habla de los diversos sistemas que conforman un automóvil y permiten su funcionamiento de manera adecuada, es importante destacar el papel que cumple el sistema de refrigeración.

Este sistema desempeña un papel vital, manteniendo el motor a una temperatura óptima para su correcto rendimiento. El motor produce una gran cantidad de calor debido a la combustión interna y el rozamiento de las piezas móviles. Si el motor se calienta demasiado, puede dañarse de manera irreversible y deigual forma si lo hace muy frio.

 El sistema de refrigeración de un vehículo está conformado por una serie de componentes que al trabajar de manera coordinada permiten disipar las altas temperaturas y brindan un rendimiento efectivo al vehículo en su conducción. Estos componentes son:

1.            Radiador: es la pieza principal de todo este sistema. Está compuesto por un conjunto de tubos y aletas que permiten disipar el calor que absorbe el líquido refrigerante. Un elemento tambien muy importante de este es su tapa. Se encarga de mantener fija la presion del sistema, para elevar el punto de ebullicion del refrigerante y mejorar asi la trasferencia del calor desde el motor. Casi siempre es la primera causa de fallas en los sistemas de refrigeracion.

2.            Bomba de agua: esta pieza se encarga de hacer circular el líquido refrigerante a través del motor y el radiador. La bomba de agua es impulsada por una correa que va conectada al motor.

3.            Termostato: se trata de una válvula que regula el flujo del líquido refrigerante hacia el radiador. Le permite a motor alcanzar rapidamente su temperatura de operacion cuando esta frio y luego de ello permanece abierto. Es importante nunca quitar esta pieza del sistema. Esta era una práctica común de algunos “mecánicos” en el pasado con el supuesto de que esta pieza era la que ocasionaba fallas en el sistema.

4.            Ventilador: algunos vehículos cuentan con un ventilador eléctrico o mecánico que ayuda a enfriar el radiador cuando la velocidad del vehículo es baja o cuando el motor se encuentra detenido.

5.            Mangueras y conductos: estos elementos conectan los diferentes componentes del sistema de refrigeración y permiten el flujo del líquido refrigerante.

Si estas piezas se encuentran en buen estado y funcionando de manera correcta, el sistema hara que el líquido refrigerante, generalmente una mezcla de agua y anticongelante, circule por el motor, absorbiendo el calor generado durante la combustión y el funcionamiento del vehículo. A medida que el líquido caliente fluye a través de los conductos, llega al radiador donde las aletas y el flujo de aire lo enfrían. Luego, el líquido refrigerante vuelve al motor para repetir el proceso.

El sistema de refrigeración es esencial para evitar el sobrecalentamiento del motor. Un motor que se calienta demasiado puede sufrir daños graves e incluso requerir reparaciones costosas o su sustitución.

También un motor que opera a altas temperaturas tiene un rendimiento inferior y puede consumir más combustible. Por lo tanto, mantener el sistema de refrigeración en buen estado es crucial para la durabilidad y eficiencia del vehículo.

Para evitar daños en el sistema de refrigeración del carro, es importante tener una rutina de mantenimientos preventivos que eviten al máximo esa posibilidad. Entre estos se recomienda

1.            Nivel y calidad del líquido refrigerante: verifique de manera periódica el nivel del líquido refrigerante y asegúrese de que esté en el nivel adecuado. También es importante comprobar la calidad del líquido refrigerante y reemplazarlo según las recomendaciones del fabricante. Nunca rellenar el sistema con agua.

2.            Inspección visual: con el cambio del líquido también es importante revisar las mangueras y los conductos en busca de signos de desgaste, fugas o daños. Si encuentra algún problema, proceda a reemplazar la pieza.

3.            Mantenimiento del radiador: es importante hacer una limpieza del radiador regularmente para eliminar el polvo, insectos u otros residuos que puedan obstruir las aletas y reducir la capacidad de enfriamiento.

4.            Correa de la bomba de agua: verifique el estado y la tensión de la correa que impulsa la bomba de agua. Si está desgastada o demasiado floja, debe reemplazarse.

5.            Programa de mantenimiento regular: siga el programa de mantenimiento recomendado por el fabricante del vehículo. Esto puede incluir la revisión y limpieza del sistema de refrigeración en intervalos específicos.

Por ultimo y muy importante LA SEGURIDAD: Nunca destape ni quite un elemento del sistema de refrigeracion mientras este caliente. Este se encuenta a muy alta presion, y al destaparlo convertirse en vapor podria ocasionarle graves heridas.